La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció este viernes el nombramiento de la Premio Nobel de la Paz, a la guatemalteca nacionalizada mexicana Rigoberta Menchú, como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas. En colaboración con la ONU, Menchú impulsará la agenda de igualdad e interculturalidad del gobierno de Claudia Sheinbaum.
Un refuerzo de autoridad global para la diplomacia mexicana
La incorporación de Menchú Tum no es un movimiento administrativo más; es una declaración de intenciones en el tablero internacional. Con 67 años y una trayectoria que incluye el Premio Nobel de la Paz (1992) y el Príncipe de Asturias (1998), la activista nacionalizada mexicana— aporta un capital político y ético que busca elevar la voz de México en los foros multilaterales.
La Cancillería mexicana detalló que este nombramiento, realizado en coordinación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), tiene como objetivo central consolidar la política exterior feminista y pro-indígena del país.

Funciones clave de la nueva Alta Consejera:
- Diseño de políticas integrales: Creación de marcos para la protección de derechos de mujeres y comunidades originarias.
- Sinergia institucional: Articular esfuerzos entre las diversas áreas de la Cancillería y dependencias del Gobierno Federal.
- Presencia multilateral: Asegurar que las propuestas de los pueblos indígenas lleguen con fuerza a organismos internacionales como la UNESCO y la ONU.
Trayectoria al servicio de los Derechos Humanos
Rigoberta Menchú, de raíces maya k’iche’, ya cuenta con una experiencia probada en el sistema de Naciones Unidas. Fue embajadora de Buena Voluntad de la Unesco y una pieza clave en la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007.
Su gestión en México no solo se enfocará en la defensa de los derechos, sino en establecer planes de acción que permitan a las mujeres de comunidades vulnerables acceder a posiciones de toma de decisión, alineándose con la visión de la actual administración mexicana de poner a “los pobres y los olvidados primero” en la narrativa internacional.




