El viernes 29 de agosto, en el interior de una iglesia de San Pedro Sacatepéquez San Marcos fue encontrado el cuerpo sin vida de un recién nacido. A su lado, un manuscrito explicaba que sus padres no podían hacerse cargo de él por la falta de recursos. La nota, breve pero desgarradora, despertó indignación y tristeza en la comunidad.

El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) confirmó que la causa de muerte fue prematurez: el pequeño nació antes de tiempo y su cuerpo no alcanzó a desarrollarse por completo. En la morgue, el personal lo registró con el nombre de Ángel Emiliano, el nombre con el que lo habrían llamado si hubiera sobrevivido.
El hallazgo dejó más preguntas que respuestas. Vecinos de la zona piden que se esclarezca lo sucedido, mientras que el recuerdo de Ángel Emiliano se convierte en un símbolo del drama silencioso de muchas familias que enfrentan la pobreza y la desesperación en soledad.




