El Congreso de la República inició esta semana su segundo periodo ordinario de sesiones en medio de una notoria ausencia de diputados en el Hemiciclo Legislativo. La jornada comenzó con la lectura de ocho iniciativas de ley, las cuales fueron trasladadas a comisiones de trabajo, pese a que el tablero apenas marcaba la asistencia de 52 legisladores, número que disminuyó con el paso del tiempo.
Bancadas ausentes y críticas por falta de compromiso
Diputados de la bancada oficialista Vamos estuvieron presentes solo brevemente para tomarse fotografías y luego se retiraron sin participar en la sesión. De los 23 diputados electos por Semilla, actualmente independientes, solo 11 asistieron, mientras que figuras clave cercanas al presidente Bernardo Arévalo, como José Carlos Sanabria, Victoria Palala y Brenda Mejía, estuvieron ausentes.
Durante la sesión, los legisladores Orlando Blanco (VOS) y Samuel Pérez (independiente) criticaron abiertamente la incomparecencia de sus colegas, recordando que cada congresista percibe más de Q66 mil mensuales.
> “Con mal pie estamos iniciando esta sesión. No se está haciendo el trabajo político correspondiente”, señaló Blanco, mientras que Pérez calificó la ausencia como una “traición al pueblo de Guatemala”.
Falta de quórum frena el avance legislativo
A medida que transcurría la jornada, el presidente del Congreso, Nery Ramos, solicitó una revisión de quórum. Aunque en un intento por reanudar la sesión se marcaron 43 diputados, el número fue insuficiente para mantenerla activa. Finalmente, tras una hora con 40 minutos, la sesión fue suspendida por falta de quórum.
Una de las iniciativas más relevantes leídas fue la Ley de Agilización de la Inversión Pública, la cual fue enviada a comisiones para su análisis.
Congelado el trabajo legislativo
El pobre arranque del nuevo periodo evidencia la crisis de gobernabilidad que afecta al Legislativo, según una reciente investigación de eP Investiga. La falta de consensos, la fragmentación interna de las bancadas y la lucha por el control político continúan afectando el funcionamiento del Congreso, dejando en pausa reformas clave y proyectos urgentes para el país.




