La Gremial de Transporte Extraurbano de Pasajeros (GRETEXPA) alertó recientemente sobre un inminente aumento al pasaje en Guatemala. La medida responde al drástico incremento del 19.56% en el precio del diésel y otros insumos clave, obligando a los transportistas a exigir diálogo urgente con el Gobierno.
El detonante: El diésel se dispara casi un 20% en nueve días
La rentabilidad del transporte público pende de un hilo debido a las turbulencias económicas internacionales. Según el comunicado oficial de GRETEXPA emitido este mes, los costos operativos del sector han llegado a un punto crítico de insostenibilidad.
Los datos presentados por los transportistas son contundentes: el 1 de marzo, el galón de diésel (modalidad autoservicio en el área metropolitana) cotizaba a Q.27.75. Apenas el 9 de marzo, el precio escaló súbitamente a Q.33.17. Este salto representa un aumento de Q.5.42 por galón, impactando directamente la estructura de costos de toda la flota nacional.
Un efecto dominó en los insumos mecánicos
El combustible no es el único factor asfixiando a los empresarios del transporte. La gremial señala que este choque de precios se suma a incrementos sostenidos en insumos vitales para el mantenimiento de las unidades, incluyendo aceites, lubricantes, repuestos generales y neumáticos.
Esta sumatoria de gastos, argumentan, hace imposible mantener las tarifas actuales sin comprometer la viabilidad del servicio que conecta los distintos departamentos del país.
El contraste con la postura del MEM y el ultimátum al Gobierno
El pronunciamiento de GRETEXPA también hace eco de las declaraciones del Ministerio de Energía y Minas (MEM). Si bien la cartera energética ha asegurado que Guatemala cuenta con suficientes reservas de combustibles refinados para evitar un desabastecimiento, los transportistas recalcan que la disponibilidad no frena el impacto inflacionario inmediato en las bombas de despacho.
Ante este panorama de especulación y alza comprobable, la Junta Directiva de la gremial ha lanzado un llamado urgente a las autoridades gubernamentales. Su exigencia es clara: establecer una mesa de alto nivel para encontrar soluciones sostenibles a corto plazo.
El objetivo declarado por la institución es coadyuvar a la continuidad del servicio “sin afectar la economía de los usuarios”. Sin embargo, el mensaje subyacente es un ultimátum predecible: si el Estado no interviene o facilita paliativos para el sector, el costo de la crisis internacional se trasladará inevitablemente al consumidor final a través de la tarifa del pasaje.





