Las calles y avenidas de San Marcos fueron testigo este día de una escena profundamente emotiva. Tres elementos de la 16ª Compañía de Bomberos Voluntarios realizaron su último turno y, a bordo de una de las unidades contra incendios, se despidieron del servicio que por años marcaron con entrega, disciplina y valentía.
En medio del sonido de la sirena que los acompañó en incontables emergencias, sus compañeros formaron una valla humana para despedirlos. Entre lágrimas, sonrisas y abrazos sinceros, les agradecieron por cada jornada compartida, por las madrugadas de trabajo incansable y, sobre todo, por las vidas que ayudaron a salvar.

Los homenajeados —Adolfo López, Francisco García y Merlín López— dedicaron parte de su vida a una labor de alto riesgo, siempre dispuestos a responder al llamado de auxilio sin importar la hora ni las circunstancias. Su legado queda grabado en la memoria de la institución y en el corazón de la población que, en más de una ocasión, fue testigo de su compromiso y vocación de servicio.
El recorrido final no solo marcó el cierre de una etapa para estos valientes bomberos, sino que también recordó a la comunidad que detrás del uniforme hay historias de sacrificio, humanidad y amor por la vida.
Hoy, San Marcos les rinde honor y reconoce que su paso por la 16ª Compañía deja una huella imborrable.




