Nery Mazariegos, originario del municipio de Tacaná, San Marcos, ha encontrado en la literatura una forma de expresar sus ideas, experiencias y el vínculo con su tierra natal.
Entre sus trabajos destaca la letra de la canción “Tacaná”, interpretada por artistas locales y que ha comenzado a darse a conocer a través de las redes sociales, llevando el nombre del municipio a distintos públicos.
Mazariegos también ha incursionado en la poesía y la narrativa. A lo largo de su trayectoria ha escrito poemas y siete novelas; sin embargo, hasta ahora solamente una de sus obras ha sido publicada se llama “Que la condena de amor sea en la misma celda señor Juez”
“Próximamente voy a publicar otra novela y posiblemente sea en México”, se titula “El Secuestro de Victoria y el Juicio desatinado” señaló Mazariegos durante una entrevista con Noticias del Valle, al referirse a sus próximos proyectos literarios.
El escritor combina su actividad literaria con su profesión como Abogado y Notario, por lo que dedica a la escritura parte de su tiempo libre. A pesar de las responsabilidades profesionales, asegura que mantiene el interés por continuar desarrollando obras sobre diversos temas.
Dentro de sus trabajos se encuentra el poema “Confesión de Migrante en la Corte”, una de las composiciones que forman parte de su producción literaria y que refleja su interés por abordar temas de actualidad y de impacto social.
A continuación, compartimos el poema “Confesión de Migrante en la Corte”, para que nuestros lectores puedan conocer parte del trabajo literario de este escritor originario de Tacaná, San Marcos. “Escribo sobre migrantes y migración porque convivo mucho con amigos, vecinos y familiares que están y han vivido por cuestión de trabajo en Estados Unidos, ya que somos un municipio fronterizo” explicó.
CONFESIÓN DE MIGRANTE EN LA CORTE
Señor Juez:
Esta Corte no me gusta,
que usted me juzgue me incomoda,
¿¡Qué qué!?…
¿Dice que soy un migrante?
¿Cómo es eso? ¿es eso un delito?
Espéreme tantito y espero me entienda
porque yo a usted no, no sé su idioma.
Déjeme contarle señor Juez que:
lloré desconsolado esa madrugada de viernes,
no sé de dónde saqué las fuerzas para venirme,
no sé cómo tuve el valor de despedirme de mi madre,
no sé cómo pude abandonar a mi hijo,
y mi esposa, ¿qué hago sin ella?
sospeché que me abandonaría estando aquí,
y sí lo hizo, se embarazó de mi vecino,
aún no lo puedo creer, porque él predicaba en la iglesia,
sin embargo, la embarazó.
Dejé Guatemala, para venirme a trabajar,
Estados Unidos, un país de ensueño dicen por ahí,
pero no es verdad…
Hoy me juzgan por cruzar una frontera
que ustedes mismos inventaron.
Mi madre falleció hace unos meses,
de por sí yo ya era huérfano de padre,
mi hijo se accidentó con la moto
que le mandé a regalar en sus quince años y murió.
De mi esposa ya nada de qué hablar.
Con decirle que allá ni estudié.
Por favor señor Juez,
No me devuelva a mi país
Ya no tengo a dónde llegar,
ya no tengo a qué llegar.





