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El domingo se realizó una marcha pacífica en la Aldea Llanos de Urbina, del municipio de Cantel de Quetzaltenango y reunió a más de cinco mil personas que se manifestaron en contra de la instalación de un templo dedicado a la veneración de la santa muerte.

Los vecinos de las nueve comunidades de Cantel expresaron su rechazo hacia el culto, argumentando que la organización promotora busca implantar “filosofías erróneas de la vida” en la región. La oposición refleja preocupaciones locales sobre la influencia del culto en la comunidad y su impacto en las creencias y valores tradiciones.




